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Feminismo

La importancia de fomentar la educación en las niñas

En mi caso, y creo que en el de muchísimas otras, los referentes que tuve para elegir mi carrera fueron mujeres, en especial una maestra que tuve en la preparatoria y otra en la universidad. De ahí, otros gustos han sido también muy influenciados por otras mujeres que están o estuvieron cerca de mi, como familiares y otras maestras.

Digo esto por la importancia que tienen en nosotras los referentes femeninos, a quienes vemos como un ejemplo a seguir y pueden motivarnos para conseguir nuestras metas, conocer la vocación que tenemos o simplemente sentirnos mejor con nosotras mismas. Sabiéndolo o no, es muy común que imitemos a nuestro entorno, y analicemos así como nuestro género se está desenvolviendo.

Creo que entre más mujeres estén en más puestos, y con roles más variados, tendremos mayores oportunidades de desenvolvernos, pero también de acabar con estereotipos que nos mantienen en roles que no son necesariamente lo nuestro.

Las niñas no pueden esperar

Para ejemplificar aún más por qué necesitamos impulsar la educación en niñas, Anne Jellema y Elaine Unterhalter, en Las niñas no pueden esperar: Por qué es importante educar a las niñas, y cómo lograr que ese objetivo se haga realidad ahora, mencionan lo siguiente:

importancia educación en niñas

La educación infunde en las niñas y en las mujeres una confianza fundamental en sus aptitudes y derechos.

La educación no es una bala de plata. Ella por sí sola no cuenta con el poderío suficiente para superar las múltiples causas de las privaciones y la opresión que sufre la mujer. Las mujeres, incluso aquellas que no reciben educación, afrontan una situación de desventaja arraigada en los mercados laborales, en la propiedad de los bienes, y en las opciones sexuales y reproductivas. Se requiere adoptar iniciativas más audaces en estos ámbitos.

Aun así, en medio de un clima de persistente discriminación, la educación infunde en las niñas y en las mujeres una confianza fundamental en sus aptitudes y derechos, una capacidad para adquirir y procesar información, y les otorga un mayor poder adquisitivo.

En su investigación, las autoras dan algunos datos cuantificables, como el hecho de que cada año de escolaridad perdida representa una disminución de entre el 10 % y 20 % en los ingresos futuros de las niñas. Además, de que los países podrían aumentar el crecimiento económico per capita en cerca de 0,3 puntos porcentuales por año, o en 3 puntos porcentuales durante la próxima década, si simplemente llegaran a alcanzar una situación de paridad en la cantidad de niños y niñas matriculados.

Así, vemos como la educación es un activo económico esencial para las personas, pero también para las naciones. Entonces, ¿qué nos está impidiendo realizar este cambio?

El hecho de no educar a niñas y mujeres perpetúa una situación de hambruna innecesaria. Los avances en la educación de la mujer contribuyeron enormemente a reducir la desnutrición entre 1970 y 1995, pues cumplieron un papel más importante que la mayor disponibilidad de alimentos.

En cuanto al bienestar integral de las mujeres, “si cuentan educación están mejor preparadas para rehusarse a aceptar prácticas degradantes como la mutilación genital femenina, los matrimonios precoces y el abuso doméstico por parte de la pareja masculina“.

Trabajemos junt@s por lograr este cambio, y démosle a las niñas, antes que nada, fuertes referentes de amor propioA ti, ¿qué propuestas se te ocurren para lograrlo? 

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