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Entrevista a Selene Ramírez: en búsqueda de nuevas voces

Generalmente, por formato de edición muchas veces no se incluyen los textos completos de cualquier entrevista o nota informativa, pero en bastantes casos hacer esto nos priva de conocer la historia completa y se sacrifica la calidad y el contenido por la comodidad. Ahora, tenemos la oportunidad de presentar la entrevista completa que hicimos a Selene Ramírez, donde  nos habla de su relación con el mundo de la literatura en una historia que además de ser descriptiva es también muy amena, divertida y creativa.



¿Cómo te involucraste en el mundo de la literatura?

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Para Selene el afán empático de reconocer al otro en todas sus variantes sensibles es imprecsindible.

Primero que todo, hola Ale. Es muy lindo estar haciendo esto juntas después de haber sido compañeritas de los primeros años de nuestra educación primaria. Y digo lo anterior por dos factores importantes: uno, porque de cierta forma esta entrevista evidencia la evolución sistemática de dos vidas que apenas se formaban y que optaron por la comunicación social; y dos: porque fue en esa escuela y en su pequeño proyecto de biblioteca donde inició  mi primer fase de apego por los libros.

La segunda etapa nació en la preparatoria, gracias a un excelente maestro, gran lector, gran creador de escenarios, del cual te hablaré más adelante.

Hace aproximadamente 23 años mi papá me llevó de la mano a la Librería Cristal, ya extinta en nuestra ciudad, para que comprara tres libros. Salimos de su trabajo, y juntos caminamos hacia el establecimiento.  Dichos libros eran parte de la cuota que se pedía por alumno para iniciar el proyecto: una biblioteca en un salón olvidado, que antes servía de almacén de productos de limpieza.

Esa  biblioteca hipotética formó  parte de las promesas de campaña de la planilla verde. En ese entonces todavía no conocía todas las trabas de la política y su afán por mediar entre las utopías, y  por supuesto que yo formaba parte del gabinete.

Nuestras promesas ganadoras fueron: el abastecimiento perpetuo de papel sanitario, agua purificada  y fría en cada salón, una base de datos con la fecha de nacimiento de todos los alumnos de la escuela  para ovacionar cada lunes cívico a los cumpleañeros de la semana, y la creación de una biblioteca escolar.

Por supuesto que con el papel y el agua ya teníamos ganados los votos.  Jugamos con las necesidades primordiales del ser humano, después asesinaron a Colosio.

Regreso a los libros porque este no es el espacio para hablar de asesinatos y complots por el dominio del papel de baño. Ahora bien: Mujercitas, Oliver Twist y los Viajes de Gulliver fueron mis aportaciones para la iniciación de la biblioteca.

Cabe mencionar que me los devoré en menos de una semana.  Ese hecho aislado permaneció en el sótano de alguno de mis niveles memorísticos  hasta hace 4 años que inicié un ejercicio de regresión para una clase de epistemología.   La práctica mental consistía en volver al momento justo en el que nuestra vida, mi vida, había experimentado la epifanía de la cual se valían mis aspiraciones presentes.

Presentes dentro de ese pasado que sigue configurando mi presente actual: el estudio de las ciencias humanas desde los estudios literarios. Entonces tu pregunta y el ejercicio aquel se unen con mi manera histórica de involucrarme con la literatura.

Por otro lado, es innegable que después del intento de biblioteca y de los libros leídos y recaudados en ese trayecto, llegó la secundaria y me olvidé del espíritu. Afortunadamente  todo aquello que perdí  regresó a ese espacio vacío y desprovisto de sentido,  justo al conocer a Juan Diego González: mi gurú de las letras.

Uno de esos maestros de leyendas y películas de personas en construcción.   Con sus clases aprendí a leer y comencé a escribir, es decir: a imitar a mis ídolos.  No puede iniciarse un ejercicio de escritura con una voz consolidada. Es necesario jugar a que se escribe desde las lecturas y formas previas a las que se tiene acceso, aprender a caminar antes que a correr, balbucear antes de emitir palabras completas.

Considero imposible el acto de escritura sin la voracidad  previa por la lectura, ambos constituyen una simbiosis innegable.

Entonces, Alejandra, así inició todo. Con un proyecto escolar, primero,  con un guía escolar después.  Con la lectura insaciable, con la imitación de formas más adelante. Con el estudio de las letras en la Universidad, con los posgrados en literatura, con la concientización de la búsqueda de una voz propia, y claro con el afán empático de reconocer al otro en todas sus variantes sensibles, históricas y espaciales.

 

Cómo escritora, ¿con qué retos te has enfrentado?

Creo que los retos más importantes siempre se relacionan con los más complicados.  Indudablemente lo más difícil ha sido sacar de territorio grandes universales  que constituyen  la conformación de todas las homogeneidades. ¿Qué quiero decir? Sacar de territorio, por ejemplo: la feminidad, es algo que intento lograr a través de mis ejercicios literarios,  en tanto que los valores predeterminados a ésta son unilaterales y demeritan todas las formas de ser mujer. Lo mismo intento hacer con los absolutos binarios sobre la sexualidad al crear historias sobre diversidades eróticas y afectivas.

 Considero de forma general que la labor ética de la literatura es regalar posibilidades de existencia mediante el acto literario. Regalar, un acercamiento íntimo, sensorial y humano de todas las cosas posibles.

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Selene en la presentación del libro “De cuando ellos se narraron”.

Por ello, siempre es un reto la búsqueda constante de voces que impidan seas catalogada o catalogado como cierto tipo de autora o autor.  También es un reto importante no utilizar a tus personajes como medio proselitista, adoctrinador o judicativo.   Por último es un reto  también no perderte en ellos, dejarlos narrarse desde sus propias posibilidades.

Por favor, cuéntanos sobre tus publicaciones

He publicado fragmentos de mi obra en diversas antologías locales, nacionales e internacionales de cuento y poesía. Tengo un libro de cuentos: “De cuando ellos se narraron” que fue acreedor del premio nacional de narrativa: Gerardo Cornejo.  También abrigo un  libro de poemas que quiero publicar a la brevedad posible y actualmente estoy escribiendo un cuentario y una tesis doctoral.

Ahora bien,  “De cuando ellos se narraron” es una obra muy importante para mí. Primero que todo porque fungió como la catapulta,  y ello ha sido fundamental en la consolidación de mi autoconfianza creacionaria.  En él narro historias de voces disidentes que intentan desde su propio discurso desestabilizar la visión ortodoxa de la realidad.

¿Hay alguna temática en especial que te interese abordar?

Creo que la literatura funciona como la representación sensible de la realidad, independientemente del género literario que se elija para representarla.

Ya lo he comentado en otras ocasiones: todo lo que sucede en la ficción necesita de un anclaje real para poder ser descrito.

Entonces, creo sin lugar a dudas que las temáticas no son elegidas por mí, sino por mi cosmovisión contaminada por mi ser histórico. De esta manera podrás encontrar violencia desmedida en mis narraciones.  Una violencia toral que evidencia que estamos tan acostumbrados a ella que nos hemos convertido en seres poco impresionables.  Por eso desde la narración cotidiana de personajes que han asimilado distintas formas de violencia como hechos naturales, busco crear el nudo en la garganta, el escozor o  el vacío en el estómago. Quien escribe expone en la ficción  para después hacer nacer una reacción en el cuerpo.

¿Cuál es tu mayor satisfacción en esta profesión? (qué te motiva)

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Entre sus reconocimientos se encuentran haber ganado el concurso de cuento Luis Enrique García, el premio de poesía Alicia Muñoz Romero y el nacional de narrativa Gerardo Cornejo.

No hay mayor satisfacción que saberte capaz de crear mundos.   Me motiva precisamente la satisfacción de reiterar mi condición humana, mi condición creativa.  Saber que puedo construir,  ordenar y organizar los universos  posibles que confecciono.

Por favor, cuéntanos un poco de los reconocimientos literarios que has recibido.

He ganado tres certámenes literarios. El concurso de cuento: Luis Enrique García, el premio de poesía: Alicia Muñoz Romero y el nacional de narrativa: Gerardo Cornejo.

¿Qué le dirías a las mujeres que desean dedicarse a esto?

Independientemente de la profesión u oficio al que se quieran dedicar yo les recomiendo que realicen actividades que les permitan sentirse plenas. Que elijan  oficios o profesiones que las habiliten a experimentar felicidad. Ahora,  quienes quieran ejercer la escritura como manera de vida les recomiendo que lean mucho y que sean capaces de detener una lectura que no esté cumpliendo  con su cometido. Las invito también a escribir mucho para desarrollar la gimnasia del discurso y las ideas que se conectan, pero sobre todo las invito a ser capaces de borrar.

 

  • Selene Carolina Ramírez García (Selenec.ramirezg@gmail.com) / Licenciada en Literaturas Hispánicas / Maestra en Literatura Hispanoamericana / Alumna del octavo semestre del Doctorado en Humanidades / Becaria de CONACyT en el periodo 2011 2013 / Becaria de CONACyT en el periodo 2013-2017 / Becaria del FECAS en el periodo 2014-2015 / Tallerista de creación literaria en Centros de Readaptación Social.

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